Embarazo y obesidad morbida

EMBARAZO Y OBESIDAD MORBIDA
La obesidad mórbida supone, por sí misma, un gran riesgo para la salud, pero además, disminuye la fertilidad y aumenta el número de complicaciones durante la gestación. Las mujeres con IMC superior a 40 presentan un mayor riesgo durante el embarazo y el parto en comparación con las mujeres normopesas, razón por la cual éstos se clasifican como “embarazos de riesgo”. Este hecho compromete, no sólo la salud de la madre, sino también la del bebé, por lo que es sumamente importante que, ante el deseo de un futuro embarazo, la paciente se plantee primero una pérdida de peso significativa (siempre siguiendo el criterio de un especialista médico). Las complicaciones que aparecen en este tipo de pacientes se clasifican en:
-Complicaciones anteparto: Estados hipertensivos (hipertensión arterial crónica e hipertensión gestacional, preeclampsia, eclampsia, Síndrome de Help), Diabetes pregestacional, Diabetes gestacional, Apnea obstructiva del sueño, infecciones del tracto urinario.
-Complicaciones intraparto: Las complicaciones en embarazadas con obesidad mórbida con respecto a los embarazos de pacientes con peso dentro de la normalidad aumentan en un 55%. El número de cesáreas se dispara al 32%. Pueden ser partos complicados debido a la gran pérdida de sangre, a una cirugía más prolongada de lo normal (más de dos horas) o como consecuencia problemas derivados de la anestesia. Además, es frecuente la macrosomía fetal y la distocia de hombros.
-Complicaciones postparto: Aparece un aumento del riesgo en la aparición de Trombosis venosa profunda, hemorragia postparto, infección y dehiscencia de la herida.